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Qué es la diabetes tipo 2: causas, síntomas y cifras en España

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Mesa de desayuno española con pan, aceite de oliva, una naranja partida y un vaso de agua, bodegón editorial sin personas

En España viven con diabetes tipo 2 más de 5,3 millones de adultos, el 13,8 % de los mayores de 18 años, y según el estudio di@bet.es 2,3 millones de ellos, el 43 %, no lo sabían. Es una enfermedad crónica en la que la glucosa se queda alta porque fallan dos cosas a la vez: los tejidos hacen cada vez menos caso a la insulina y el páncreas va perdiendo capacidad para fabricarla. No se descubre por cómo se encuentra uno, sino con una analítica, según los criterios de la American Diabetes Association: 126 mg/dL o más de glucosa en ayunas confirmados en dos ocasiones, 200 mg/dL o más dos horas después de una sobrecarga oral de glucosa, o una hemoglobina glicosilada del 6,5 % o más.

La llave que deja de girar: qué falla en la tipo 2 y qué en la tipo 1

La insulina hace de llave. Abre las células para que entre la glucosa que va por la sangre y se use como energía. En la diabetes tipo 2 esa llave gira cada vez peor, porque los tejidos desarrollan resistencia a la insulina, y a la vez se van gastando las células beta del páncreas, que son las que la fabrican. El resultado es la hiperglucemia, una glucosa alta en sangre que no baja. Es la forma de diabetes de la gran mayoría de los adultos (redGDPS, algoritmo de tratamiento de la DM2 2026).

Durante años el páncreas compensa. Fabrica más insulina y la glucosa se mantiene casi normal. La enfermedad asoma cuando ese esfuerzo ya no se puede sostener y la producción empieza a caer, y por eso avanza sin hacer ruido. La etapa anterior, cuando todavía queda margen, tiene página propia: la fase previa a la diabetes.

La tipo 1 nace de otro sitio. Es autoinmune: el propio sistema de defensas destruye las células que fabrican insulina, y quien la tiene necesita inyectársela desde el diagnóstico. En la tipo 2 no hay esa destrucción de entrada, sino resistencia y desgaste poco a poco, y suele aparecer en adultos (redGDPS). Aquí hablamos solo de la tipo 2; la tipo 1 y la diabetes del embarazo llevan un seguimiento distinto.

¿A cuánta gente afecta en España?

A más de 5,3 millones de adultos. El estudio di@bet.es, del CIBERDEM del Instituto de Salud Carlos III con la Sociedad Española de Diabetes, midió una prevalencia del 13,8 % en mayores de 18 años. Casi 3 millones de personas estaban diagnosticadas y unos 2,3 millones no, es decir, el 43 % de todos los casos (CIBERDEM, estudio di@bet.es). Para obtener esas cifras se hizo a 5.728 adultos de 100 centros de salud una analítica con sobrecarga oral de glucosa.

El peso de la enfermedad cambia mucho con la edad. Estos son los porcentajes del estudio en los tramos de más edad:

Fuente: tabla 1 de la publicación original del estudio di@bet.es, con el desglose por edad y sexo (Soriguer y cols., Diabetologia, 2012).

En pocas palabras, pasados los 60 esto deja de ser una rareza y se convierte en algo estadísticamente normal. Una analítica que sale rara a los 62 años no es mala suerte. Es lo más frecuente en la población española de esa edad.

Una advertencia sobre estas cifras. Di@bet.es sigue siendo el estudio de referencia sobre prevalencia de diabetes en España, pero sus resultados se presentaron en abril de 2011 y no se ha repetido a escala nacional con el mismo método. Hay que leerlo como una foto del problema, no como el dato de este año.

¿Por qué aparece? Causas y factores de riesgo

No hay una sola causa. Sobre una predisposición genética actúan factores del día a día, y la enfermedad aparece cuando se juntan varios. El NIDDK, el instituto de diabetes de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, reúne estos factores de riesgo de la resistencia a la insulina y la prediabetes, la antesala de la tipo 2 (NIDDK):

  • la edad
  • el sobrepeso y la obesidad
  • el sedentarismo
  • tener familiares con diabetes
  • la tensión alta
  • la dislipidemia, es decir, el colesterol o los triglicéridos alterados
  • haber tenido diabetes durante un embarazo
  • el síndrome de ovario poliquístico

Dos cosas de esa lista llaman la atención por lo poco que se comentan. La primera es la compañía. La tensión alta y el colesterol alterado forman parte del mismo cuadro metabólico, y no están ahí por casualidad. La segunda es que en la lista no figura «comer azúcar». Comer mal influye, y mucho, pero a través del peso, del sedentarismo y del conjunto de lo que se come, no como una línea directa entre un dulce y un diagnóstico.

Esos factores tampoco se comportan igual. La edad y la genética no se pueden cambiar. El peso, el ejercicio y la alimentación sí, y sobre ellos se apoya todo el tratamiento. Lo que conviene meter en la cesta de la compra está en la guía de alimentos y glucosa.

Fuentes del apartado

  1. NIDDKniddk.nih.gov

¿Qué síntomas da y por qué se detecta tan tarde?

Los síntomas típicos de la glucosa alta son sed intensa y boca seca, ganas de orinar a menudo, cansancio, visión borrosa, más hambre de lo normal, pérdida de peso sin explicación, heridas que tardan en cerrar, picor en la piel e infecciones que se repiten, como las de orina o las candidiasis (MedlinePlus, Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.).

El problema es que se achacan con facilidad a otra cosa. Beber más agua en verano parece lo normal. Levantarse una vez por la noche a los 60 años, también. El cansancio se le carga al trabajo, y la vista borrosa, a la graduación de las gafas.

Por eso el 43 % de los casos estaba sin diagnosticar en el estudio di@bet.es. La gente no pasa por alto señales evidentes: durante años, sencillamente, no hay ninguna señal evidente.

La consecuencia práctica es sencilla. En una persona con varios factores de riesgo, la glucosa alta aparece en una analítica rutinaria, y esperar a encontrarse mal no sirve. El detalle de cada señal está en la página sobre los síntomas del azúcar alta.

¿Cómo se diagnostica? Las cifras que lo definen

Con un análisis de sangre y unos umbrales concretos. Estos son los criterios diagnósticos, en mg/dL, que es la unidad de los laboratorios españoles (American Diabetes Association):

Tres detalles que se escapan cuando uno mira su analítica a solas.

La confirmación. Un solo valor de 126 mg/dL no basta para el diagnóstico. El criterio pide repetir la prueba, porque un resultado suelto puede deberse a otra cosa.

La franja intermedia. Entre 100 y 125 mg/dL en ayunas está la prediabetes, que merece más atención de la que se le da. Es el momento en que cambiar hábitos tiene más recorrido.

Qué altera el resultado. Un estrés agudo, una infección, algunos fármacos como los corticoides, ciertos diuréticos y algunos antipsicóticos, el embarazo, una anemia o una hemoglobinopatía (estas dos falsean la HbA1c), y hasta un ayuno mal hecho antes de la extracción pueden cambiar la cifra (Manual MSD, versión profesional).

Cómo leer cada cifra concreta, incluida la zona de prediabetes, se explica en la tabla de niveles de glucosa en sangre.

Lo que una tabla no hace es diagnosticar. Ninguna página puede decir si 118 mg/dL es prediabetes en un caso concreto, porque eso depende de repetir el análisis, de la medicación que se tome, del resto de la analítica y de la historia clínica de esa persona. Eso lo firma un médico después de ver a quien tiene delante. Aquí quedan las cifras, las causas, las complicaciones y qué parte del proceso tiene vuelta atrás, cada dato con su fuente.

Señales de alarma que no esperan a la próxima cita

Urgencias, no consulta programada. Hay dos cuadros agudos de glucosa alta que son urgencias médicas de verdad, y ninguno se trata en casa.

La cetoacidosis diabética se reconoce por sed intensa, mucha orina, náuseas y vómitos, dolor de barriga, respiración rápida y profunda, aliento con olor a fruta o a acetona, confusión y somnolencia, y en los casos graves estupor o coma. Necesita sueros por vena, insulina y control de los electrolitos en un hospital (SEEN, Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición).

El síndrome hiperglucémico hiperosmolar es más propio de la diabetes tipo 2 y de las personas mayores. Llega más despacio, en cuestión de días, con una deshidratación grave, glucosas muy altas y un nivel de conciencia que va a menos (revista Medicine, 2023).

Ante cualquiera de los dos se va a urgencias o se llama al 112. Ningún complemento alimenticio, ninguna infusión y ninguna dieta pintan nada en esa situación.

¿Qué pasa si la diabetes tipo 2 no se controla?

Se dañan los vasos sanguíneos, los pequeños y los grandes, y ese daño se nota en cuatro sitios (Manual MSD, versión profesional):

Según ese mismo manual, la retinopatía diabética es una causa frecuente de ceguera en adultos en Estados Unidos, y la nefropatía, que es una forma de enfermedad renal crónica, aparece en el 20 al 40 % de los adultos con diabetes. Aquí hace falta una aclaración, porque esta lista es justo la que usa la publicidad de ciertos productos para meter miedo.

Estas complicaciones no llegan de un día para otro ni le llegan a todo el mundo. Son el resultado de años de glucosa alta sin control. Por eso importa controlarla, y por eso mismo nadie debería tomar decisiones desde el miedo, que es el terreno donde mejor se venden los remedios milagro.

¿Se puede revertir la diabetes tipo 2?

Depende del punto en que esté, y es la parte en la que más se exagera en internet.

La resistencia a la insulina aparece años antes del diagnóstico de diabetes, y se puede revertir o mejorar perdiendo peso, haciendo ejercicio y cambiando la alimentación. Para esa fase hay una cifra. En el Programa de Prevención de la Diabetes, las personas de alto riesgo que bajaron entre un 5 y un 7 % de su peso inicial tuvieron menos probabilidades de acabar con diabetes (NIDDK).

Cuando la diabetes ya está instalada y el páncreas ha perdido una parte importante de sus células beta, la marcha atrás es mucho más limitada. Mejorar el control casi siempre se puede. Volver al punto de partida, no siempre.

Conviene saber también cuánto mueve la aguja un cambio de dieta, porque la cifra real es modesta. Una revisión de revisiones sobre patrones de alimentación y hemoglobina glicosilada en la diabetes tipo 2 encontró bajadas de 0,1 a 0,5 puntos de HbA1c según el patrón, frente a la dieta de control (revisión de revisiones, 2023).

Medio punto de HbA1c es un resultado que ningún médico despreciaría. También queda muy lejos de «la diabetes desaparece en tres semanas». Con esa distancia en la cabeza se leen de otra manera las promesas de internet.

Por eso no ponemos fecha a la reversión. No hay datos para hacerlo, y «revertir la diabetes en X semanas» es el anzuelo de siempre en la publicidad de complementos. El tamaño del cambio sí se puede contar sin inventar un calendario. Tampoco publicamos dosis de complementos para bajar el azúcar: una dosis se ajusta a la persona, a cómo funcionan su riñón y su hígado y a la medicación que ya toma, y un número general en una web acaba siendo publicidad disfrazada de consejo médico.

Qué patrón de alimentación ha conseguido qué resultado está en la página sobre la alimentación semanal para la diabetes.

¿Quién lleva el seguimiento en España?

Sobre todo, el médico de familia. El algoritmo de tratamiento de referencia en España lo publica la redGDPS, la red de grupos de estudio de la diabetes en atención primaria, y está pensado precisamente para esa consulta (redGDPS).

Para quien acaba de ver una glucosa alta en una analítica, eso tiene una consecuencia práctica: el recorrido empieza en el centro de salud. No hemos encontrado un documento oficial que diga por escrito qué casos se siguen en primaria y cuáles pasan a endocrinología, así que esa decisión es del médico que lleva el caso.

Si el médico de familia decide derivar, toca esperar. Con los datos del Ministerio que recopila epdata, en el segundo semestre de 2025 se tardaba de media unos 102 días en ver al especialista, sumando todas las especialidades; endocrinología no tiene cifra nacional propia, y a 20 de octubre de 2026 no hay un periodo más reciente (epdata, con datos del Ministerio de Sanidad).

El tratamiento con fármacos tiene su propia lógica y sus condicionantes clínicos, y lo contamos aparte en la página sobre el tratamiento farmacológico.

Referencias 12

  1. García Soidán FJ, Artola Menéndez S, Ávila Lachica L y cols. Nuevo algoritmo de redGDPS 2026: de la glucemia al paciente. Diabetes Práctica 2025;16(04):107-139. doi:10.52102/diabet/pract.2025.4.art2
  2. CIBERDEM, Instituto de Salud Carlos III, y Sociedad Española de Diabetes. Estudio di@bet.es: prevalencia de diabetes en España, nota de prensa del 12-04-2011
  3. Soriguer F, Goday A, Bosch-Comas A y cols. Prevalence of diabetes mellitus and impaired glucose regulation in Spain: the Di@bet.es Study. Diabetologia. 2012;55(1):88-93. doi:10.1007/s00125-011-2336-9 (tabla 1, por edad y sexo)
  4. American Diabetes Association. Diagnóstico de la diabetes y la prediabetes, criterios de glucosa en ayunas, sobrecarga oral y HbA1c
  5. MedlinePlus, Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Hiperglucemia: azúcar alta en la sangre
  6. Manual MSD, versión profesional. Diabetes mellitus: factores que alteran las pruebas de glucosa y HbA1c
  7. Manual MSD, versión profesional. Complicaciones a largo plazo de la diabetes mellitus (actualización de febrero de 2026)
  8. SEEN, Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición. Cetoacidosis diabética y síndrome hiperglucémico hiperosmolar: información para pacientes
  9. Síndrome hiperglucémico hiperosmolar. Medicine, 2023
  10. Revisión de revisiones sobre patrones dietéticos y HbA1c en diabetes tipo 2, 2023
  11. epdata, con datos del Ministerio de Sanidad. Listas de espera en la sanidad pública española, datos a 31-12-2025
  12. National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK). La resistencia a la insulina y la prediabetes (factores de riesgo; Programa de Prevención de la Diabetes), comprobado 20-10-2026

Sobre su salud: Glucemia Sana publica información general para entender la enfermedad; decidir sobre un caso concreto es trabajo de un profesional sanitario que vea la analítica completa. Con una glucosa alterada, con medicación diaria o ante cualquiera de las señales de urgencia descritas aquí, la siguiente parada es la consulta.

Preguntas Frecuentes

¿Qué es la diabetes tipo 2 en palabras sencillas?

Azúcar alto en la sangre que no baja solo, porque la insulina abre mal las células y el páncreas, cansado de compensar, cada vez fabrica menos. Se diferencia de la tipo 1 en que esta es autoinmune y obliga a usar insulina desde el primer día.

¿Cuáles son los primeros síntomas de la diabetes tipo 2?

Sed intensa, boca seca, orinar más a menudo, cansancio, visión borrosa, más hambre de lo normal, pérdida de peso sin explicación, heridas que cierran mal, picor en la piel e infecciones que se repiten. Lo difícil es que durante años puede no haber ningún síntoma: en el estudio di@bet.es, el 43 % de las personas con diabetes no sabía que la tenía.

¿Con qué cifra de glucosa se diagnostica la diabetes?

Con 126 mg/dL o más de glucosa en ayunas, confirmados en dos ocasiones; con 200 mg/dL o más dos horas después de una prueba de sobrecarga oral de glucosa; o con una hemoglobina glicosilada del 6,5 % o superior, según los criterios de la American Diabetes Association. Entre 100 y 125 mg/dL en ayunas se habla de prediabetes.

¿Puede desaparecer la diabetes tipo 2?

La fase previa, la resistencia a la insulina, se puede revertir o mejorar perdiendo peso, haciendo ejercicio y cambiando la alimentación. Cuando la diabetes ya está instalada y el páncreas ha perdido parte de su función, la marcha atrás es mucho más limitada, aunque el control sí puede mejorar mucho. Si alguien le pone fecha a esa desaparición, desconfía.

¿La diabetes tipo 2 es hereditaria?

Hay predisposición genética, y tener familiares con diabetes figura entre los factores de riesgo reconocidos, junto con la edad, el sobrepeso, el sedentarismo, la tensión alta y la dislipidemia. Heredar la predisposición no equivale a heredar la enfermedad: sobre esa base influyen el peso y el ejercicio, que sí se pueden cambiar.

¿Hace falta ir al endocrino o basta con el médico de familia?

El algoritmo de tratamiento de referencia en España lo publica la redGDPS, la red de grupos de estudio de la diabetes en atención primaria, y está pensado para la consulta del médico de familia. La demora media para ver a un especialista en España fue de unos 102 días en el segundo semestre de 2025, aunque es una cifra de todas las especialidades juntas. Si hace falta derivar o no lo decide el médico que lleva el caso.